Para Sara Santiago un volante es y debe ser el elemento textil principal, perfecto trasmisor de emociones que no puede faltar en un diseño.

Podría decir que estas cinco palabras la definen, y no erraría en ello. Podría decir que adora los volantes y los lunares y que se muere por vestirlos y vestirnos con ellos, y tampoco me desviaría de quién es. Podría decir que su carácter inquieto, vivaz y optimista le han llevado a experimentar en distintos sectores de la moda, sin olvidar nombrar su lado flamenco. Ése que se encuentra, actualmente, en fase de desarrollo y que ocupa más sitio del que se podría esperar. Podría decir muchas cosas de Sara Santiago. ¡¡Podría, podría!! Pero nunca adivinarías que es leonesa, a menos que escucharas su acento delator. Yo misma, tras el desfile, la hacía malagueña, hasta que la escuché hablar.

Y es que esta ‘andaluza adoptada’ que le dio por nacer en León, pues los andaluces a menudo nacemos donde queremos, no donde nos toca, maneja el volante a su antojo, tal y como vais a comprobar en este artículo. Con la mirada siempre puesta en moda, desde que sus ojos atisbaron la luz del día, y con un buen acopio de seguridad en sí misma, sobre todo en aquello a lo que aspira con su enfoque, ha dejado que su soltura con los vuelos al aire, se expresa, lo que también ayuda a despistar su denominación de origen.

Volante para la parte superior del momo estampado de Sara Santiago

Pero vayamos a su Desengaño, porque, como acabáis de leer, yo ya me llevé el mío. Eso de parecer y no ser, de verla en pasarela y pensar que su predilección por el volante se lo daba su ‘ius solis’ y resultar ser que ni ‘ius soolis’ ni ‘ius vivendis’ porque es diseñadora nacida en León con residencia en Madrid, ha resultado ser un desengaño dulce. ¡¡Toda una grata sorpresa, sin duda!!

Para su colección este desencanto se inspira en el plano personal, enmarcado por las circunstancias sociales que nos ha tocado vivir este último año. ¡¡Qué os voy a contar que no sepáis!! Y para contarlo en textil ha hecho uso de ciertos colores y las flores, consiguiendo así contarnos las etapas de su Desengaño.

Detalles de uno de los diseños de Sara Santiago

Por un lado, la fase previa: el engaño en sí, para el que ha seleccionado el negro y, curiosamente, flores en beige por la simbología que le encuentra como el ocaso de la vida en esta flor marchita, y que se disemina en varios diseños. En los cuales no predominan un sólo tipo de prendas sino varios, tal y como a ella le gusta.

Pues, para Sara Santiago, el armario femenino no debe llenarse sólo con vestidos, en él deben tener cabida otros elementos como son los monos, los pantalones, las chaquetas, etcétera. Eligiendo para el comienzo de su desfile un mini vestido de estampado floral y escote en palabra de honor, justo a la altura de donde comienzan las mangas.

Vestido mini con escote palabra de honor de Sara Santiago

Estampado que prosigue en un mono de corte soberbio en el que gana su pulso a la gravedad y consigue que el volante, su elemento fetiche, se aúpe y rodee al rostro, bajando por la espalda y prolongándose hacia delante por debajo de la barbilla.

Mono estilo ochentero con volante al talle en estampado floral de Sara Santiago.

Para su falda de vuelo más flamenca, configurada como segunda opción, por cierto, para este estilismo que se combinó con bomber y que ha resultado ser todo un acierto, el negro de tul se torna aquí ese tejido idóneo que aligera el look y permite vislumbrar esa transición hacia el desengaño.

Falda de vuelo rematado en volante para chaqueta bomber estampado de Sara Santiago

Para la siguiente propuesta, con un largo desigual de la falda, las maxi mangas abullonadas rematadas en guantes semitransparentes, que no en puños, multiplican ese estilo rompedor que le caracteriza y emana del vuelo a la cintura. Eso sí, sin restar protagonismo a la falda y acaparando la atención.

Mangas abullonadas de Sara Santiago

Llegando así a su despertar, a la salida de la zona oscura por ese bienvenido descubrimiento de aquello que parecía ser y no era, ni tampoco fue en ningún momento. Para representarlo, Sara Santiago opta por el color. Escoge el fucsia o buganvilla, por un lado, y por el siginificado de pureza se decanta también por el blanco, que propicia la confianza. Consigue así alcanzar ese significado de reflorecer, de volver a ser quien era despojada ya del engaño. Y para ello también hace uso del volante, hilo conducto en sus colecciones, porque, como ella bien dice: ‘A un estilismo soso siempre le falta un volante’.

Vestido mini en fuscia de Sara Santiago


Así imagina un mini vestido con volante en la zona del talle que recorre su escote palabra de honor, que me da que es su preferido, abotonándose al delantero quizás por aquello de emular lunares, imagino, dada su predilección por ellos también. Color este rosa intenso que mezcla con blanco en un dos piezas, donde el vuelo fruncido vuelve a girarse para mirar al contrario, buscando el talle que, esta vez, se versiona en corazón. Pero no lo deja tal cual, sino que le da asimetría gracias a una pieza que añade acabada en manga-guante.

Estilismo de falda y top de Sara Santiago en Code 41 Trending

Y todo para llegar al momento sublime, a ése en el que resurgimos con fuerza y toca recuperar la esperanza e ilusión perdidas. Ése en el que nos queremos más que nunca y nos prometemos no volver a caer en el mismo error. Hemos aprendido; miramos hacia adelante y continuamos. Así es este vestido, al menos este mensaje transmite con un corte para el vuelo diferente, buscando que no sea igual en el bajo, a pesar del volante, pues tampoco lo es quien sale de un desengaño. Cuajado de pétalos cosidos en el pecho uno a uno, amontonados con mesura y distribuídos con armonía, consigue ese aspecto singular que simula ser un volante, pero no es. Jugando hasta el final al trampantojo, haciendo honor, pues, a la palabra que la ha inspirado toda esta colección: Desengaño.

Vestido fucsia con volantes de Sara Santiago

Cerrando así una etapa, una colección muy personal, en la que su color favorito, el azul, se ha ausentado, pues no tocaba. Necesitaba hablar con melancolía y para ello el negro y sus flores marchitas casaban mejor, a pesar de ser su colección más oscura hasta ahora. Necesitaba hablar también con firmeza, con la alegría recuperada, y para ello emplear un color como fucsia se lo facilita bastante, pudiendo expresar su felicidad por abrir los ojos y hacer balance de lo ocurrido.

Sara Santiago tras el carrusel de su colección Desengaño.

Eso sí, siempre con un volante, ya sea para contar momentos tristes o alegres. ¡¡Qué no falte!! Pues este rizado al aire es el espejo en el que se mira, del que gusta el reflejo y le inspira. Porque sin este elemento textil el minimalismo se le antoja mucho más anodino y sin vida. Porque su elegancia radica en el volante y la frescura también se basa en él, su diseño debe atravesar ese filtro. Tan arraigada está en su filosofiá creativa, que no descarta seguir viajando a Sevilla, a Code 41 Trending cada temporada, para presentar sus nuevas colecciones, su manera de hacer moda con volante. ¡¡Vuelve siempre, por favor!!

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