Ni le gusta coser, ni sigue el boceto que dibuja, pero, como dijeron de Lola Flores, no te la puedes perder.

Cuando hablas con Lucía Márquez observas cómo puede llegar a ser la complejidad de una mente creativa que no necesita de grandes recursos para diseñar moda. Nada le resulta inconveniente, ni le frena porque siempre encuentra la manera de conseguirlo.

Aquí es donde interviene la magia de la Ley de Atracción (no es una ley física, es una filosofía de vida que enuncia que podemos conseguir que las cosas sucedan, si queremos que sucedan). Y que vas a entender mejor cómo rige la vida profesional de Lucía Márquez a medida que sigas leyendo, pues la ha llevado a cumplir sus sueños. Ésos que ni siquiera tocaba ni con los dedos.

Para ello te explico su pensamiento complejo, a veces contradictorio, pero que cuando lo comparte te enriquece. Pues te ayuda a ver lo mundano diferente, con ese puntito de excepcionalidad que te trae felicidad y que no todo el mundo ve. Pero ella sí. Recuerdo cómo me contaba con detalle cómo se prepara para bocetar una colección, para lo que necesita mantelito de lunares incluido. Así me asegura que dibuja mejor sus flamencas.  

Detalle de uno de los estilismos de la colección Casualidad de Lucía Márquez en Huelva Flamenca

Aunque no le gusta coser, la pasión por la flamenca, El Rocío y su perfeccionismo galopante son más fuertes que su animadversión y le impiden no crear bonito. Pero fue la necesidad de hacerse un traje de flamenca, su profesora Dori y Roberto Diz, quien le da el empujoncito que le faltaba (encontrando todas las respuestas que buscaba), los verdaderos artífices de iniciarse en el costureo del lunar y del volante y llevarlo a pasarela. Ahí nace Destino, su primera colección.

Su heterogeneidad no acaba aquí porque, aunque el traje de flamenca debe ser el espejo del boceto, nunca le es fiel. Se le parece, pues se transforma, pero nunca es igual. Es mejor. La diseñadora no puede resistirse a modificar su boceto en esa ‘fase de mejora’ que desarrolla entre el dibujo y el traje de flamenca, surgida de su autocrítica y exigencia personal. ‘Muy ella’, tal y como me cuenta que le dicen.

Momentos previos al desfile. Backstage de Lucía Márquez en la pasarela Huelva Flamenca.

Todo ello conduce a la colección presentada en pasarela. Al resultado final, pues, aunque todo está inventado, siempre hay alguien que lo ve por primera vez, consiguiendo así el factor sorpresa que se busca. Ese pequeño affaire que aporta magia al momento y hace inolvidable para la retina un diseño en concreto, como si fuera esa perfecta confabulación de factores en la que todo encaja al milímetro. Eso lo propicia la creatividad, innata y única en cada persona, entendida no sólo como arte, sino también como el uso de la imaginación para dar forma a algo nuevo o distinto.

Mantoncillo de capa de de Lucía Márquez en Huelva Flamenca

Por tanto, tras explorar a grandes rasgos su mente creativa, se denota como Creatividad y Ley de Atracción en Lucía Márquez van de la mano. Para la consecución de ambas se necesita de formación y aprendizaje. Sólo así se alcanzan objetivos y se aprovechan oportunidades. Pues quien no sabe lo que quiere o ha de buscar, no las verá y quién no posea la formación necesaria, tampoco cultivará su imaginación para sacarles partido. ¿Es Casualidad que en Lucía Márquez confluya ambas? ¿O habrá sido el Destino? Veamos sus diseños.

En Casualidad deja patente su faceta moda con escotes corazón como éste al que añade algo de volanteo atrapado en un lado a modo decorativo, dejando que el traje fluya desde cintura para rematarse con un solo volante grande de largo hasta los tobillos. Y lo hace en textil vaquero obviando enaguas, dada su rigidez.

Traje de flamenca vaquero de escote corazón de Lucía Márquez en Huelva Flamenca

Por cierto, de upcycling va la cosa porque, no te lo he dicho, pero te lo digo ahora, esta colección sale de un buen motón de vaqueros viejos. Observa cómo adorna la zona entre costadillos: hace tiras con los bajos de los vaqueros, con costura a la vista incluida, y en distintos tonos que va intercalando hasta llegar al comienzo del vuelo sencillo. Ése que muestra un poquillo de enaguas de flores boho sobre fondo azul.

Traje de flamenca vaquero con piezas recicladas de Lucía Márquez

Y no será la clásica tira bordada la que remate sus vuelos al aire, pero sí una buena costura que evita más deshilachado que el que ya tiene. Otra genialidad de la firma que nos presenta una novedosa alternativa para rematar vuelos vaqueros en flamenca.

Al hilo de la flamenca vaquera, conjugarlo en la colección con el clásico tejido campero conocido como chester rayado, patén, patén campero o, simplemente, tela de raya campera, Es conseguir coherencia entre los diseños de ‘Casualidad’.

Traje de flamenca en el tejido chester rayado o patén campero de Lucía Márquez

Esta tela de sarga es un tejido rígido, de ahí que el vuelo que consigue no necesite tampoco de enaguas. Aunque aquí las añade en rojo, al tono del bordado floral, para esa armonía cromática necesaria en todo traje de flamenca. Puede parecer que tiene aires japoneses, pero la diseñadora recurre a muchos elementos de la indumentaria campera para sus flamencas, como son el cuello típico de las chaquetillas del traje de corto.  

La influencia torera también se deja ver a lo largo de la colección. Como en este vestido de flamenca de escote recto combinado con chaqueta corta de cierre oculto y hombreras toreras bordadas en un tono berenjena, perfecto para la intensidad azulada del jeans. La chaqueta de largo peplum parece sacada de los años 40 del siglo XX, de un traje de falda de entonces, emanando ese glamour desbordado de aquella época.

Traje de flamenca con chaqueta de hombreras bordadas de Lucía Márquez

Fíjate en el detalle de colocar el inicio de los cuatro volantes de la parte de la falda justo donde acaba la chaqueta. Esto da continuidad visual al estilismo, no se corta, por lo que aporta armonía en el look de flamenca.

En su mini colección tejana, las aplicaciones bordadas van variando en diferentes tipos de flores y lugares, unas veces más abundantes que otras. Como aquí. Apenas 3 ó 4 rosas grandes rojas. Las justas y necesarias para exornar el vuelo ribeteado. Así podemos dejar que la vista se entretenga con el triplete de volantitos de capa colocados al bies en la unión de talle y falda.

Traje de flamenca vaquero en dos tonos de azul con bordados de rosas rojas en el vuelo de Lucía Márquez en Huelva Flamenca

Toca hablar sobre su versión de la tendencia de la temporada: las mañanitas. Nos trae una opción atípica y, por supuesto, intenta que realmente sea nueva en flamenca. Por un lado, cierre absoluto al cuello tipo mao, manteniendo una de las características de la colección. Y, por otro lado, un pico flamenco contorneado que recuerda a una flor de lis. Esta pieza pesa, es rígida. Ni se ondula, ni se mueve. Sin embargo, sí se fleca para darle ese movimiento que cualquier mantoncillo tiene. Crea, de esta manera, un mantoncillo nuevo, una capa mini o versiona la mañananita. Según como quieras verlo.

Traje de flamenca negro de lunares rojos a juego con capita, mañanita o mantoncillo rígido de Lucía Márquez en Huelva Flamenca

Y lo hace unificando textiles, siendo el mismo lunar rojo sobre fondo negro el que da forma flamenca al cuerpo, creando, así, un traje de flamenca de los de fondo de armario. De esos que con un par de volantes al hilo desde rodillas se bien definen.

Traje de flamenca de lunares con volantes sólo en los costados de Lucía Márquez en Huelva Flamenca

Tal y como marca esta temporada, los lunares diversifican sus tonos y no se aferra a ninguno en concreto. Aquí, el moteado en café con leche destaca sobre el marrón chocolate para esta segunda parte de la colección en la pasa de los tejidos más toscos y sufridos, a lo esos otros que sin dejar de perder cuerpo, al tacto son más suaves. He aquí su manifiesta preferencia por el volumen.  

Elimina mangas y agrupa volantes en costados, ya sabes que este patronaje de inicio del XXI vuelve a ser tendencia en esta temporada, pero con un volumen clavel poco habitual visto en ellos.  

Traje de flamenca de silueta sirena y cuerpo de chaquetilla y cinturón de Lucía Márquez

También rescata el microvolante desde cintura que define la silueta sirena y la combina con chaqueta campera de solapa ancha y botonadura doble, cambiando el fajín típico de la indumentaria de amazona, por el cinturón urbanita.

En esta parte de la colección, ‘Casualidad’ se define en otro tipo de patronajes, quizás con más presencia de moda que de estilo campero, pues adopta elementos de los trajes de novia o de fiesta, con el escote corazón y el vuelo princesa. Reinterpretando, además, los lunares y la superposición de volantes, con los que crea trajes de flamenca con sabor a vanguardia.

Traje de flamenca de lunares y escote palabra de honor de Lucía Márquez

Teniendo, eso sí, presente al traje de luces que ha ido marcando la colección, aplicando las bandas bordadas de éste, longitudinalmente, tanto en el vestido de flamenca, como en los brazos de la chaquetilla. Lo hace en un traje de flamenca coral, rematando en oro los volantes fruncidos y combinando con chaquetilla torera, de las que llevan hombreras de espuma debajo del textil, buscando dibujar esquinas, no decorar por encima de ellas.

Traje de flamenca con inspiración torera a juego con chaquetilla de Lucía Márquez

El fruncido de sus vuelos también tiene el estilo Lucía Márquez, que se ayuda del tipo del tejido para la adopción de cierta ondulación abullonada que tanto deleita a la vista. Y no restan protagonismo a una espalda a la vista, cuya forma se repite en el delantero, enmarcada con encaje al tono.

Traje de flamenca en marrón chocolate con vuelo clavel de Lucía Márquez

Como cierre de colección, da forma a un rojo de bordados negros al que se le puede calificar como fuera de lo común. Ello se debe al escote que elevado por encima de los hombros para crear las mangas. Una genialidad más que te crea necesidades y expectativas sobre sus futuras colecciones.

Traje de flamenca rojo con aplicaciones florales bordadas en negro de Lucía Márquez en Huelva Flamenca

La estructura de hombros no le resta a su sencilla apariencia de clásico talle ajustado hasta rodillas con par de volantes con peso, tal y como a la diseñadora le gustan.

A lo largo de la colección las distintas facetas de la diseñadora se han visto reflejadas en la convivencia de milrayas campero y jeans, los elementos de moda integrados entre volantes, sus mantoncillos de capa, la forma de sus volantes, su enfoque en patronajes rescatados, la aplicación de su inspiración y su concepto de aprovechamiento de recursos. Por lo que va definiendo su estilo para crear flamenca.

Lucía Márquez tras el carrusel de su colección Casualidad en Huelva Flamenca

Y eso que aún es pronto, pues sólo lleva dos colecciones desfiladas en pasarela. Con Destino, cumplió un sueño. Con Casualidad, lo continúa, inspirándose en lo que le rodea en su día a día; todo un privilegio dada la peculiaridad de su rutina. Para Destino, la inspiración fueron Roberto Díz (diseñador) y su sueño por cumplir: desfilar. Para Casualidad, han sido Curro Torres y Manuel Reyes Ortega (banderillero y novillero, respectivamente), que aparecieron justo tras ese instante en el que decidió dar un toque torero a sus nuevas flamencas. Casualidad, como ella dijo entonces. Ley de Atracción, como le dijo, poco después, su amigo Manuel Pavón (periodista). Atracción creativa, como le decimos ahora desde Acento Artesano.