
No se limita el color para invitadas, ni el uso del volante para novias
La primera jornada de desfiles volvía a sorprender, como es habitual en la pasarela, con la selección de diseñadores previstos en el programa y con el emplazamiento, la Real Fábrica de Tapices, que será la sede, en las próximas ediciones de esta pasarela de la excelencia en costura española.
Para la mañana se reservaban los desfiles colectivos procedentes de instituciones como la Junta de Castilla y León, cuyo programa de apoyo a la moda consigue traernos a Madrid un buen ramillete de diseñadores con propuestas interesantes y diversas.
Para la tarde, firmas como Diazar, Lucía Cano y Teressa Ninú Atelier, de quienes ya conocemos su manera de hacer moda, presentaban sus colecciones junto a AO Alcalá Ortíz y Sandra Rojas, algunas de ellas bajo el amparo de Málaga de Moda.
Durante el descanso del almuerzo, Atelier Couture tenía previsto en la Sala Teniers de la Real Fábrica de Tapicería, una serie de acciones de moda, lo cual permite conocer el sector desde otros puntos de vista. Se trataba de talleres de moda de Lahuar, Franjul, Acero Watch y SIIA.
Pero conozcamos los desfiles que tuvieron lugar en la Sala Goya, lo que vimos y las tendencias que, desde la costura nupcial nacional, se propone para la próxima temporada de novias e invitadas.
CEOE – Junta de Castilla y León
La pasarela se iniciaba con uno de esos desfiles colectivos en los que tenemos la oportunidad de conocer firmas muy pequeñitas que necesitan de apoyo institucional para traspasar fronteras y llevar más a allá su manera de hacer moda. En total, 11 diseñadores tuvieron a bien llevar su moda castellano leonesa hasta Atelier Couture en Madrid y mostrarnos cómo interpretan tanto la invitada y fiesta, como la novia.
Entre las propuestas, encontramos invitadas clásicas y con mucho color, volúmenes abullonados, arquitectura envolvente, lazadas maxi y fantasía en tul. Para las novias: plumas, superposición de volanteo para el escote, asimetrías y lazos, entre otros.
AO Alcalá Ortíz
Mostró una colección de líneas sobrias, pero con ese toque de sofisticación que busca este minimalismo instaurado desde los 90. Trajes sastre en tafetán, propuestas para novias en tres piezas y versión elegante del naked dress. Contando, además, con el negro como color para invitada de boda para vestidos sin mangas y con cinturón, realzando la silueta tubo, entre otros.
Diazar
La riqueza creativa de esta firma canaria nunca deja indiferente. Aplicaciones brillantes y con bordados sobre tul, dispuestos a capas en forma de volantes, o sobre satenes y tafetanes abullonados que parecen recrearse en la moda de las flappers, por un lado, y en la ensoñación del bosque de hadas, dada la estructura y cortes de algunos de los diseños exornados con motivos vegetales, por otro.
Artóla Couture
La suya es de esas colecciones sencillas que gustan a todas. Tirantes, hombros descubiertos, sin mangas y escote uve para vestidos largos y fluidos, de los que no marcan, y te quedarán perfectos, aunque el evento en el que lo luzcas se tercie tras las Navidades o las vacaciones de verano.
Sandra Rojas
Si no te sientes ni novia princesa, ni novia sirena, esta es tu colección. Y así es también su creativa que, desmarcándose de la novia habitual, propone estilismos en los que las tendencias de moda con un enfoque naif tienen cabida. De esta manera versiona los flecos en corto y con ausencia de movimiento para delinear el talle en horizontal hasta caderas, aportándole glamour, brillo y ondulación en otros diseños donde la figura de la mujer da forma al vestido y, sin duda, capta la atención de quien lo ve.
También hace uso de otros recursos más cotidianos para dibujar su novia, como pueden ser el vestido camisero, el bustier sobre plisado, el corte Balenciaga con cola, por nombrar parte de lo que ha podido verse entre sus creaciones.
Teressa Ninú Atelier
La diseñadora flamenca también realiza novias y, por supuesto, claramente flamencas. Su sello distintivo de integración de transparencias en los vestidos, también marcan a sus diseños nupciales, para los que el guipur, los encajes y los bordados son más que necesarios. Aquí la diseñadora da rienda suelta al capricho y se permite aglutinar texturas, creando diversos contrastes y barroquizando cada traje de novia aflamencado que imagina.
Lucía Cano
Su colección versada en mantilla nos permite comprobar cuán diversa puede ser una prenda, a priori, tradicional y, por ende, poco receptiva a tendencia. Algo que aquí deja más que demostrado que no tiene por qué ser así y que, de hecho, quedas convencida que no lo es al acabar su colección. Por cierto, la más destacable en el primer día de desfiles de Atelier Couture por el concepto en el que se basa y cómo lo desarrolla.
Sus estilismos a base de volantes, los vestidos amplios de corte Balenciaga con capa watteau, esas siluetas de volantitos peplum que imagina y, por supuesto, el corte princesa, característico de la moda para novias desde hace décadas.









