
Con Amor y Arte se crea Moda Flamenca, según Nerea Cariño
Cada día se dice a sí misma que puede dedicarse al cien por cien a la moda flamenca como recordatorio de lo que debe ser su meta, del sueño que persigue desde pequeña y que anhela cumplir.
Esta frase describe bien el momento de Nerea Cariño y lo que es para ella hacer moda flamenca. De ese amor propio o pundonor que te lleva a esforzarte cada día, pase lo que pase, para coser con amor y crear arte. Porque cada traje de flamenca es una expresión estética y onírica. Y por eso su colección debía llamarse Amarte.
Quererte a ti misma, por encima de todo. Esa es la principal acepción de este verbo que guía toda su colección. Pero sus diseños no sólo son amor incondicional hacia una misma. También son fusión entre Amor y Arte. Porque el Arte nace del Amor, de la interacción con lo que te rodea, provocando sentimientos que se reflejan, en este caso, través de costuras y tejidos. Y eso es también Amarte.
Así nos muestra una colección en la que nos habla, con lunares y volantes en negro, blanco y rojo, del amor perdido y del encontrado. Del amor más oscuro, de ahí el negro, al más puro, por eso el blanco, dejando lugar destacado al amor pasional, al rojo. Tono con el que cierra presentación de Amarte en pasarela.
Empieza con ese binomio elegante que postulara Coco Chanel. Y lo hace con contundencia y aplomo en una costura cuidada, tal y como el patrón se merece, dejando claro lo que espera de su hueco en la moda flamenca. De esta manera, arrancaba en Emprende Lunares una de las firmas emergentes que mejor sabor de boca nos ha dejado.
Para este dos piezas de lunar simétrico en ónix, opta por vuelo setentero y cuerpo en escote Bardot, creando ese doble vuelo una ondulación coqueta en el escote.
En este otro diseño, totalmente en blanco, la silueta escogida es ya familiar para aquellas que adoran los escotes generosos y los cut outs. No es un corte sencillo, tal y como nos apuntaba la diseñadora, pero tampoco imposible.
Es ya habitual encontrar este escote uve invertida hasta cintura, que suele acompañarse de espalda descubierta, perfecto para cuerpos de diosa griega, y que incluyen diversos diseñadores en sus colecciones en cada temporada desde hace un tiempo. Este tipo de traje de flamenca va dirigido a ese pequeño sector que adora la moda, por encima de todas las cosas y puede permitirse mostrar algunos centímetros de piel.
Y sí, por qué no, su colección versa en los clásicos y eternos tonos de la flamenca. Así que ahora toca rojo con negro. El primero, poderoso y soberbio, que se puntea con el segundo, potente y también, por supuesto, elegante.
De silueta clásica y escote cuadrado, el trío de volantes de capa y enaguas le dan el toque, pero sólo un poquito, para Amarte con mesura.
Amarte y encandilarte en negro absoluto también es posible. Pero si es con encajes para jugar con la semitransparencia tan en boga, añadimos dulzura al diseño. Eso sí, con tejido brocado, porque el aporte brillante importa y engalana.
Y con volantes descaradamente inspirados en los 90. Muchos, pequeñitos y a partir de las rodillas, marcando talle hasta allí y decorando las mangas al codo en forma clavel.
Tras este compás de espera en monocolor, volvemos al rojo y negro, a la pasión de la noche y el empoderamiento flamenco. Para ello, ciñe cintura, define caderas y se lleva el talle todo lo bajo que puede, así da forma a un vuelo muy rociero, dejando que, una vez más, el negro de la enagua se muestre.
Por hombros y escote dispone volantes de capa, la manera más sencilla y eficaz de crear una flamenca actualizada. Los superpone, hasta tres, y les da aire con cuerpo para conseguir lo que ves.
Si piensas en esas otras flamencas actualizadas, quizás la siguiente en el desfile es la que soportará mejor el paso de las temporadas. De lunar moneda, aunque hay quien pueda verlo tipo galleta pequeña, se acoge al color blanco y se dispone con simetría equidistante. Todo sobre un negro con luz, que puedes combinar con multitud de colores en los complementos.
Por el tipo de escote, el llamado barco que tanto estiliza, te aconsejo descartes picos o mantoncillos. El diseño merece que no se tape. En cuanto a los puños sin volantes proporcionan comodidad. Y el par de tamaño XXL que van en el bajo, con enaguas cada uno, no son más que hacer uso del patronaje de siempre en flamenca.
El talle bajo a estas alturas, es más que aconsejable considerarlo como el favorito de la creativa.
No me negarás que este traje de flamenca que ves, aunque el negro no te guste para flamenca, es tremendamente bonito.
De tiranta ancha con volantito para sostener un palabra de honor convertido en escote cuadrado, perfecto para un talle que acaba justo en el comienzo de caderas. Allí nace este canastero que llega justo hasta el tobillo y recrea esa silueta ladylike de los años 40, bien llamada New Look. Una de las décadas más elegantes y coquetas de la Historia de la Moda.
De esas fechas también cierto elemento textil, para este rojo con el que cierra la colección, como el escote Bardot. Así crea un traje de flamenca con hombros a la vista, típico de los trajes de novia y que va como anillo al dejo al traje de flamenca. Eso es gracias a que guarda armonía en volumen, lo cual se consigue en este vestido de flamenca con el doblete de volantes que se aúpan con enaguas de tul.
Este elemento hace ya tiempo que comenzó a verse en las colecciones flamencas y se ha convertido en el escote ideal para ferias de verano, creando así una nueva silueta en flamenca.
Aquí lleva más allá el talle y maximiza así la fuerza del rojo, siendo el broche perfecto para una colección en la que el detalle se ha cuidado en cada puntada.
Este ramillete de trajes de flamenca nacen de la creatividad de una diseñadora que califica como indescriptible el proceso de vestirse de flamenca, que cuenta los días para que ese momento llegue, porque, como bien dice, a toda mujer empodera y da paz.











