En un mundo tan competitivo como la moda diferenciarse del resto, no sólo por obviedades, como materiales y patronaje, sino por otras no tanto, como puede ser la inspiración, se plantea como una gran opción atípica, pero factible para poder llegar hasta ti.

Por tanto, que las flores, en particular, y la naturaleza, en general, sean, de entrada, descartadas por la firma no es más que describir parte de su filosofía creativa en pos de esa diferenciación que persiguen. Esto ya sucedía en su primera colección, Odual, versada en novias e inspirada en la Odontología. Y también en la segunda para invitadas, bautizada como Cuore, que tomaba el referente de las enfermedades bucales.

En esta tercera colección que aquí os presento, como ya imaginas, su inspiración no es cualquier cosa: Ikigai, concepto japonés sobre la vida.

Porque eso es Ikigai. Se parte de la búsqueda y reencuentro con tu yo interior, o de su rescate, si lo dejaste aparcado hace tiempo, con el propósito de hacerte feliz. De serlo en toda su plenitud y sin necesidades de grandes proezas. Se trata, pues, de dar sentido al verbo vivir y hacerlo de manera que valores las pequeñas cosas de cada día, como puede ser un saludo, una conversación, un beso, el respeto hacia el prójimo, entre otras. No hay más. No necesitas más.

Y eso se consigue gracias a tu conexión con el resto, con el mundo que te rodea, con las interrelaciones sociales. Algo más fácil si cuentas con una gemela. Por eso es curiosa esta elección de DUE para su nueva colección. Su condición de hermanas gemelas, cuyo vínculo es único e inquebrantable, les facilita poner en práctica todo lo que este modo de vida predica.

La facilidad de comunicación entre ambas, confirmada cuando pude hablar con ellas al consultarles por su organización de trabajo, no sólo por la casi ausencia de discrepancias, sino por la asignación de tareas, que variaba según el estado del proceso de elaboración de la colección, refleja, fielmente, su Ikigai.

Así, este apoyo incondicional existente en DUE, entre Carmen y Rosa, la unión entre ellas, el nivel de comprensión de ambas y disfrutar de las pequeñas cosas que las hace felices. Al menos eso palpé cuando me hablaron sobre el bordado a mano de piezas facetadas sobre el talle de uno de los vestidos o cuando me describieron el proceso de creación de los brazaletes y chokers embellecidos con pan de oro, sin olvidar el ojo crítico de su abuela Avelina, a quien homenajean en cada colección que hacen.

Esto es Ikigai: un ser, una cosa o un acontecimiento que te llena de felicidad absoluta sin necesidad de nada más. Un pequeño éxito de tu esfuerzo, un reconocimiento de quien te quiere y apoya.

Y fundamentándose en ello, dan vida a una colección versada en blanco y negro para poder representar todo lo bueno y malo de la vida. Cómo nos afecta y condiciona y la posibilidad de afrontarlo, superando etapas y obstáculos. De ahí esos rayos de luz dorados en cada uno de los diseños, pues siempre hay un resquicio de esperanza que te ayudará a sobrellevar todo lo negativo.

Todo ello lo interpretan en una colección donde dejan constancia del lado negativo de la vida, de esos momentos de sombra que conviven con los de luz y hacia los que te llevan el devenir de las cosas.

Con este vestido, realizaban en pasarela una apertura de presentación de colección fuerte y decidida, aunque tímida y prudente, pero madura y sopesada. Con el blanco y el negro representan lo bueno y lo malo, practicando cut out enjoyado para simbolizar esa apertura hacia otros.

Todo encaja en un vestido de noche de cuello barco, manga cerrada en puño y silueta ampliada desde caderas para dibujar una discreta cola, complementándose con choker en tono oro.  

En el siguiente diseño, de blanco impoluto irradiando luz, se drapea de manera minúscula el cuerpo, que parece dibujarse en corsé en cuanto a la parte superior. Así da forma a un sin mangas de escote simétrico respecto a la redondez de hombros.  

Siguiendo la estela de contrastes, otra característica que se repite a lo largo de la colección, optan por un vestido de fiesta de encaje en negro, por lo que se dibuja sobre la piel todo el estampado. Algo que, lejos de facilitar, dificulta el diseño dado que no permite ningún error de costura, tal y como puedes comprobar, logrando rozar la perfección.

El punto principal del diseño reside en sus mangas, creadas como si de una sola pieza se tratase, acaparando los hombros y alargándose hacia cada brazo, de manera que se conforma ese doble efecto de manga y capa. Este elemento consigue elevar el resultado final y añadirle ese toque único que pretenden en cada diseño.

Tiran de Historia de la Moda y hacen uso de elementos propios del medievo como las muñequeras y el corsé que combinan vestido fluido en blanco con cierto aire greco-romano.

El toque singular de este vestido palabra de honor es la capa naciente en un solo hombro que, por cómo está colocado, parece estar apoyado sobre el hombro cuando no es así.

En esa silueta que tanto les gusta, la que abre vuelo desde caderas, esta vez aumentado con las nesgas, mezclan texturas para un escote Bardot que, al abullonarlo en satén, hace que destaquen, aún más, el dibujo de piezas bordadas en torno a la cintura, esas que tantos buenos momentos les propicio a DUE.

Oro y negro para terminar su presentación de colección en SIMA 41. Tono oro que, aquí, se añade en piezas desiguales, encontradas en el escote uve para ese significado de esperanza de este color y del que la firma se hace eco. Recordando así que siempre, a pesar de la adversidad, puedes reconducirte hacia el resurgimiento.

Observa la doble abertura triangular, dejando que los extremos se atraigan y disponiendo en una de ellas textil abullonado y la otra esos destellos de luz que te refería en el párrafo anterior y que disponen como si quisieran ensamblar un puzzle de piezas desiguales que, a medida que se acerquen, encajarán, complementándose unas con otras.

Sin mangas, pero con brazaletes en antebrazos, aportan ese detalle diferente e inusual que buscan crear en sus diseños, tal y como hemos ido viendo en cada uno de ellos.

Incido en que no es arbitraria la elección de nombre para esta colección, dada su condición de gemelas, como tampoco lo ha sido la selección de colores, basada en la Psicología del Color tal y como ellas me contaron. Todo ello denota un gran trabajo previo para la realización de colección, donde los detalles mínimos cobran más importancia que de costumbre, buscando siempre la extensión de uno mismo en la prenda y ese empoderamiento que esperamos de diseños como éstos. Creaciones que encajan con esa definición de excelencia como referencia hacia la Alta Costura Española, para así entendernos, y a la que se acercan, cada vez más, estas hermanas creativas de moda.