
William Travilla, diseñador de Marylin Monroe, la icono del cine que inspira los trajes de flamenca de Verónica Lozano
Es inevitable inspirarte en Marylin Monroe para crear una colección, evocando a vestidos icónicos que forman parte de la Historia del Cine, y no hacer mención a William Travilla, autor de gran parte de los diseños que lució la actriz en sus películas, entre los que destacan, sobre todo, el blanco y el rosa, que todos tenemos grabados en la retina.
El creativo estuvo nominado al Premio de la Academia de Mejor Vestuario en dos ocasiones durante su estancia en la 20th Century Fox, etapa en la que coincide con Marylin, quien se convertirá en su musa y con la que vivirá, incluso, un intenso romance. La diva le llega a dedicar una famosa instantánea de ella tumbada sobre terciopelo rojo que decía: ‘Billy, querido, vísteme siempre. Te adoro. Marilyn’.
William Travilla consiguió situarse entre los diseñadores favoritos de las estrellas de cine, a la altura de otras creativas de entonces, como Edith Head, que vestiría a Grace Kelly para ‘Alta Sociedad’ y ‘La ventana indiscreta’ y se erigiría como la diseñadora de vestuario de Hitchcock en todas sus películas. Y la gran Helen Rose, que vistió a Elizabeth Taylor en ‘La gata sobre el tejado de zinc’ e hizo el traje de novia a Grace Kelly para su boda con Rainiero de Mónaco, además de crear el vestuario de más de un centenar de películas para la Metro Goldwyn Mayer y establecer las pautas del american style, haciendo algo más casual ese New Look de Dior surgido tras la guerra. Pero eso daría para todo un artículo entero.
Volviendo a la colección de Verónica Lozano, es necesario tener en cuenta que las películas, en esos años, eran el gran escaparate de la época, lo que vendrían a ser las redes sociales de ahora. Las actrices, por tanto, son las influencers de entonces a quienes todas querían copiar sus trajes y estilismos. Fenómeno, por cierto, que aún sigue vigente, tal y como ves aquí.
El vestido blanco con el que Verónica Lozano inicia su colección, recupera ese american style que brota del llamado New Look y acierta en su versión para flamenca. El vestido causante del divorcio de Marylin con Joe DiMaggio, calificado como el vestido tonto para su creativo, William Travilla, es el responsable de inspirar la creación con la que Verónica Lozano inicia el desfile de su pequeña colección cápsula en Volantes de Cádiz, uno de los certámenes para diseñadores emergentes de la Pasarela Flamenca Jerez.
Veremos así cómo la diseñadora no sólo despliega su conocimiento de patronaje, sino su manejo con distintas texturas, planteando creaciones con una resolución perfecta, en cada caso, ateniéndose a la inspiración.
La tentación vive arriba. Para que no te quede duda de la inspiración. Así inicia su desfile, con ese vestido icónico de la actriz en ese blanco vaporoso, aquí batista de algodón, algo más pesada, con cuello halter que deja moverse a su antojo con la brisa en una noche de verano, tal y como evoca esa escena inolvidable que sentó las pautas de lo que debe ser irresistible y elegante sin necesidad de mostrar y cuyo vestido original es propiedad, hoy día, de otra actriz, Debbie Reynolds, que protagonizó Cantando bajo la lluvia junto a Gene Kelly y que es una conocida coleccionista de objetos del cine de Hollywood.
Aquí la diseñadora, cambia el plisado de seda por la batista perforada de lunares concéntricos, tejido con algo más de cuerpo, dándose ese largo midi que recuerda al traje de flamenca mini que popularizó Marisol y al que se le llamó en los años 60 traje de flamenca Lolita.
Para continuar su desfile, escoge ese rojo inolvidable que luce con Jayne Russell en Los caballeros las prefieren rubias. Por cierto, también ha sido propiedad de Debbie Reynolds. Los subastó por un buen puñado de dólares. De abertura infinita, tanto en escote (para el que Verónica Lozano, tal y como ya hiciera William Travilla, usa el truco del forro color piel), como en falda, en ese tono predilecto de Marylin que, decía de los vestidos rojos que son las prendas más poderosas. Además, está demostrado que el rojo es el color que nos hace más atractivas y, por ende, el favorito de la moda flamenca.
Aquí, Verónica Lozano, realiza en lentejuelas el talle hasta caderas, versionando desde allí en volantes de seda, de pequeño tamaño, hasta los tobillos, con esa abertura que caracteriza al diseño. Es su conversión a traje de flamenca y no queda nada mal, ¿no crees?

Nos realiza, por tanto, un estilismo flamenco que se convierte en esa propuesta de fiesta, de alfombra roja y de evento de cierta etiqueta, si se tercia. Ha creado, pues, un diseño que, fiel a su poder de atracción y al significado que para Norma Jean tenía este color, representa con exactitud lo mismo que quiso expresar el creativo del original.
Los caballeros las prefieren rubias. Y luego, el vestido rosa más famoso del cine. También de Travilla, por supuesto. Con él cantó en tono satírico sobre el amor por los hombres y las joyas, a partes iguales. El título de la canción, que debe tararearse mientras se lee, ‘Diamonds are a girl´s best friend’. Se dice que trabajó intensamente para perfeccionar esta escena, que practicó con orquesta y de la que se rodaron un total de 11 tomas en las que, una y otra vez, el vestido rosa en palabra de honor, de silueta tubo cortada con cinturón y lazada maxi a la espalda, realzaba la belleza de Marylin sobre el fondo rojo para la escena, su color fetiche.
Verónica Lozano mantiene en su interpretación flamenca tanto la lazada gigante, como el cinturón y el talle. No obvia los guantes, a pesar de no ser un elemento para flamenca, pero sí añade añade volante en el escote y un par de vuelos al aire cortados a capa con abundancia textil. El raso iguala, sin duda, a ese tono fresa que todos tenemos grabado en nuestra mente, del que luego se apropiaría otra rubia icónica: Barbie que, quizás, lo llevó a una tonalidad más frenética y chillona.
El vestido naranja drapeado de escote balconet, también pertenece al vestuario de la actriz para ‘Los hombres las prefieren rubias’ y , como el resto, diseñado por Billy, el apodo de Marylin Monroe para William Travilla, a quién le pidió que le hiciera una copia para ella en rosa salmón, pues quedó encantada con este diseño.
Una curiosidad, la cremallera de cierre no estaba detrás, como suele ser habitual, estaba en el delantero del vestido, lo cual mantiene Verónica Lozano en su diseño. En el original, hubo que colocar varillas laterales para que el vuelo no perdiera la forma.
La diseñadora traduce las ondulaciones del drapeado en multitud de volantes para crear una bata de cola de doble largo, por lo que para este diseño da forma a un taje de flamenca con vuelo más bien abierto. Sustituye a las lentejuelas del original por el lunar pequeñito en blanco, tendencia de la temporada flamenca, y lo combina con un mantón bordado en multitud de colores. El cual viene a sustituir al chal sobre el cuello que cae por la espalda en la creación original de William Travilla.
Todos los vestidos escogidos para su colección, son los que hicieran de su diseñador un referente en la moda de los 50, además del artífice la imagen glamourosa y osada que se asocia a Marylin Monroe. Él es responsable de los dos vestidos más conocidos de la historia del cine, incluidos entre los que Verónica Lozano ha seleccionado para dar su enfoque flamenco, el cual ha quedado bien reflejado en cada traje de flamenca de una forma precisa y elegante.
Colección en la que no ha faltado un volante negro en cada traje de flamenca que ha creado, pues es así como quiere homenajear a Norma Jean y dar voz a un grave problema social. La actriz tuvo una infancia nada fácil que le hizo frágil y le acarreó dificultades emocionales en la edad adulta, como baja autoestima, depresión e inseguridad, haciéndole sentir sola e incomprendida. Hoy día es el llamado ‘Síndrome de Marylin Monroe’. Consciente de las limitaciones que este tipo de problemas supone para quienes lo padecen, la intérprete dejó en su testamento parte de sus bienes a la Fundación Anna Freud de Londres, agradecida también por la atención recibida por la hija de Freud.
Imágenes de Iván M. para Acento Artesano










